Pinturas para el fin del mundo

El título de la serie funciona como una premisa para analizar la idea de sentido en la representación visual, como un pre-texto para aproximarse int ...

El título de la serie funciona como una premisa para analizar la idea de sentido en la representación visual, como un pre-texto para aproximarse intuitivamente a ciertas imágenes que, de una manera sarcástica y un tanto absurda, hablan de la pérdida de significado que las representaciones sufrirán en un hipotético fin del mundo: no existe posibilidad de interpretación para las representaciones que nadie puede ver. Las obras intentan ser un reflejo de la creciente ambigüedad de sentido que las representaciones que consumimos tienen actualmente. Estas imágenes funcionan como una especie de “coeficiente retiniano” duchampiano, en tanto que se ubican entre la infinidad de imágenes que producimos y las imágenes que terminan dominando nuestra cultura visual, entre las imágenes que queremos que trasciendan y las imágenes que no hacen más que evidenciar la crisis cultural que vivimos: dicho coeficiente es la diferencia entre el sentido que queremos darle a las imágenes que producimos y el sinsentido que ellas mismas producen finalmente. Asimismo, las obras funcionan como una especie de ready-mades asistidos, en tanto que las fotografías que les sirvieron de modelos son objetos “ya hechos”, y su traducción de lo fotográfico a lo pictórico, de lo indéxico a lo icónico, permite la posibilidad de su resignificacion, la posibilidad de dotarles de un sentido meramente superficial. Pues, a fin de cuentas, como diría Deleuze, el sentido es un “efecto de superficie”: aparece (y desaparece) en la superficie de las proposiciones (y de las imágenes). La imagen “real”, sea fotografía o pintura, se satura en sus propios códigos y sustituye por completo a la realidad que pretende representar, por lo que el posible significado de la misma debe buscarse en lo único que ella nos ofrece: su superficie. Por lo tanto, estas pinturas se nos ofrecen no como representaciones de alguna realidad posible, sino como realidades en sí mismas, de sí mismas. Son diagramas o códigos para descubrir su sentido, es decir, sus posibles efectos pero sobre todo sus posibles afectos -lo que ellas por sí mismas pueden hacernos sentirpues es en ellos donde puede aparecer, en última instancia, su sentido.

Alberto Ibáñez Cerda


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